EL TAPÓN DE ANDREIS
DESCRIPCIÓN EVALUACIÓN
Y CARACTERIZACIÓN DE LA SINGULARIDAD GEOLÓGICA CALCÁREA EN LA CERCANÍA DE LA
DESEMBOCADURA DEL RÍO MAGDALENA, BARRANQUILLA, COLOMBIA
Por Víctor Hugo
Marenco Boekhoudt Ing. MSc
1. ABSTRACTO
El río Magdalena
en su tramo final, cerca de la desembocadura de Bocas de Cenizas, presenta una
serie de características inherentes y muy particulares, que denotan comportamientos geológicos interesantes y
poco frecuentes en condiciones de este estilo. Los ríos poseen la tendencia a
rellenar porciones de zonas bajas y cambiar la localización de sus bocas de
desembocadura dependiendo de varios factores dinámicos y zonales, donde se
involucran las corrientes marinas, los vientos predominantes, las variaciones de
épocas de estiajes y aguas altas, como también las condiciones geológicas, hidráulicas,
hidrológicas y de sedimentación del mismo río y de la geoestructura adyacente. Otra
serie de evidencias de campo testimonian que el río se topó con una isla
litoral en su devenir geológico y este tipo de condicionamientos, particularizó
el ambiente geológico y geomorfológico del entorno. El cambio de curso y de
desembocadura del río Magdalena en los últimos 50 mil años aproximadamente, ha
sido determinante para el afianzamiento de su tramo final cuando interactuó con
una isla coralina de ese entonces. Encima de los vestigios actuales de esa
isla, se erige gran parte de la ciudad de Barranquilla. Por tanto se persigue
definir una ambientación geográfica y geomorfológica, junto con una complementación
geológica para describir sus características formacionales y estructurales.
2. INTRODUCCIÓN
La actividad del
agua, en el globo terráqueo, se concibe como el mayor acelerador de sus cambios
geológicos, geográficos y geomorfológicos. El relleno sedimentario del litoral,
la consolidación de terrenos jóvenes y el avance de la desembocadura del río
Magdalena en su desempeño como ente geológico incidente, ha sido activo y
acelerado enmarcado dentro de la temporalidad geológica reciente (en los
últimos 10 mil años de actuación o período Holoceno). El río se ha
caracterizado por poseer una capacidad de arrastre de sólidos alta, estimada en
una variación de dos mil a tres mil millones de metros cúbicos por año. Este
aporte de sólidos ha interactuado con el mar Caribe y sus condiciones de corrientes,
vientos y períodos de regresión y progresión de aguas litorales. El río en gran
medida transita por terrenos sedimentarios blandos y/o semiblandos en su cauce
medio y superior, como son las estribaciones de la cordillera Oriental (de
génesis sedimentaria), como también lo hace por las estructuras saprolíticas y
lateríticas de la cordillera central (de génesis ígneo-metamórfica). Por sus
particularidades cinéticas, el Magdalena es un río de apreciable velocidad en
su desembocadura, superando valores de velocidad mayores a los 0.9 m/seg (1,9
nudos) y llegando a máximos de 2.35 m/seg (4,7 nudos) con el incremento del
caudal por las precipitaciones. La carga sedimentacional sólida está
constituida por arenas finas, limos y partículas arcillosas de tamaño diverso.
No hay estudios sustentados de transportes de sedimentos en detalle que
otorguen una información confiable de los diversos patrones de comportamiento
de este fenómeno. Se sabe, considerando los registros históricos de batimetrías
pasadas, por fotografías de la desembocadura y análisis de corrientes, que el
aporte sedimentario del río magdalena es positivo. Por tanto y dada a esta
condición, se explica la migración constante que ha tenido su desembocadura,
mar adentro, en los últimos períodos geológicos.
Foto 1. Imagen Satelital LADSAT de la
desembocadura del río Magdalena desde Sitio Nuevo hasta Bocas de Ceniza. Nótese
el halo colorido que presenta la carga de sedimentos arcillo-limosos en su
contacto con el mar por el efecto
Venturi.
Las obras de
encauzamiento de la desembocadura por medio de los tajamares oriental y
occidental, fuera de propiciar el acceso a los diversos puertos localizados
aguas arriba, detuvieron la actividad de relleno característica del río, en sus
proceder geológico. Este efecto antrópico necesario, requiere el análisis de
sus conjeturas con el fin de proyectar el mismo con el fin de determinar sus incidencias a
corto, mediano y largo plazo.
3. AMBIENTACIÓN GEOLÓGICA GENERAL
La génesis
coralina y arrecifal del terreno donde se emplaza gran parte de la ciudad de
Barranquilla es evidente e incuestionable. Su comprobación se sustenta en los
diversos estudios de suelos realizados en la ciudad, como también las
visualizaciones de explotaciones mineras a cielo abierto para la obtención de
materiales de construcción y como materia prima para la elaboración de cemento.
Varios sondeos de perforación, de apreciable profundidad, que se realizaron
para la construcción del puente sobre el río Magdalena (1973) y el Dique
Direccional (1991) también han testimoniado la presencia de esta composición
calcárea.
El origen de la
isla se atribuye a una génesis coralina por acreción arrecifal, que se
encontraba inmersa en aguas poco profundas, cristalinas y con un componente
diapírico importante en su basamento, aún hoy activo. Estudios geológicos
posteriores pueden determinar el detalle del incremento de masa y volumen de
acuerdo al tipo de desarrollo del componente arrecifal. Es muy posible que esta
extensión sea concéntrica y radial, tal como se puede notar hoy día en la
consolidación coralino-sedimentaria de las islas del Rosario (Departamento de
Bolívar) especialmente, en sus islotes e
islas más recientes.
La sustentación
de esta estructura calcárea se hizo sobre un conjunto de arcillas
montmorilloníticas y limos abisales que actuaban como un fondo marino, el cual
presentaba un levantamiento tectónico incipiente, a causa de la interacción de
las placas tectónicas Caribe y Suramericana.
La migración y
el aporte sedimentario activo por parte del río Magdalena, en su tránsito
noroeste fue fundamental para la determinación de las nuevas unidades geológicas
que entrarían a constituir su ambientación. La interacción de la isla arrecifal
y el río fue fundamental para el modelamiento de las estructuras geológicas de
tal manera que hoy día, se aprecian
geoformas importantes que evidencian tal fenómeno. La colmatación del
litoral bajo y poco profundo, por medio de los aportes del río y el control del
curso del río que ejercía la conformación coralino-arrecifal de otro lado,
hacen un marcaje de elementos geomorfológicos de contención.
La conformación
y consolidación de una capa o manto constituido por arenas silíceas y
conchíferas de grano diverso, calizas coralinas oolíticas duras con cárcavas
cársticas, junto con arcillas accesorias como material de relleno de oquedades
y espacios libres, es una expresión estructural geológica presente en el
centro, nororiente y suroriente de gran parte del emplazamiento de la ciudad de
Barranquilla. El manto calcáreo presenta una inclinación leve conmensurada al
este de 5° grados en promedio. La homogeneidad del mismo queda
revelada por el curso de un curvamiento leve al este y extendido en unos 12.3
Km que testimonia el contacto inherente del río con el manto.

Figura 1. Especificación del leve
meandro o curvamiento en su tramo final. La tendencia del relleno en un orden
sureste noroeste es clara en lo que respecta a la migración del río. Ingeominas
1985.
El entorno
geológico por tanto es altamente dinámico e incidente. El control de la
desembocadura por parte de las obras hidráulicas de Bocas de Ceniza, representa
un hito geológico y antropogénico de su actividad, lo cual no se traduce en
consecuencias de ninguna índole, pero que por cuenta de los diversos
deslizamiento de altas porciones de los tajamares en dos eventos hasta el
momento detectados, si presupone un detallamiento de esta clase de dinámicas
poco conocidas en términos científicos y técnicos.
4. BASES GEOMORFOLÓGICAS
No hay
mediciones confiables que determinen cuánto era la rata promedio de extensión
del relleno ejercido por el río Magdalena antes de las obras de Bocas de
Ceniza. Una estimación somera puede dar una idea de unos dos metros anuales
como incremento. Esta correspondencia se basa en la datación geológica aproximada
y en la migración de la desembocadura desde donde hoy día se ubica el municipio
de Calamar. Tanto el gran aporte sedimentario, como la confluencia de la
actividad de la corriente fluvial en conjunción con las marinas más el amparo
que ejercía la Sierra Nevada de Santa Marta, el diapirismo activo hasta hoy día
del fondo marino y la tectónica de placas, pueden ser considerados como los
determinantes de la expresión geomorfológica de la pequeña planicie, del tramo
final nororiental del río Magdalena.
El paisaje
geográfico y geomorfológico está determinado por la interacción del río
Magdalena con los vestigios de la antigua isla Coralina. Se posee un relleno
extenso al oriente, donde se evidencian los paleo-cauces, paleo-bocas del río,
vestigios de antiguos canales de comunicación (comúnmente conocidas en el día
de hoy como lagunas) y el tramado conformacional de riveras y caños de
conexión, donde actualmente está definido el parque vía Isla de Salamanca
(mejor conocido como el VIPIS). Esta extensa expresión de barra marina semi
consolidada, condicionada por la influencia perenne de los vientos alisios y
las corrientes de mar afuera, se encuentra hoy día activa y en progreso
formacional. Esta unidad paleomórfica está revestida de una suprema importancia
por ser la base del poblamiento vegetal de un manglar exuberante y decisivo en
el sostén de la vida vegetal y animal del parque en cuestión y también, por ser
un elemento protector natural de advenimientos de fuertes oleajes y/o subidas
de niveles del mar Caribe. La consolidación geomorfológica actual del tramo
final del río, dependerá en mucho de la estabilidad, recuperación y
consolidación de la barra marina en forma de VIPIS
El emplazamiento
geomorfológico de la orilla occidental del río se caracteriza por ser un
monoclinal alargado y con una inclinación de 5 grados al oriente
fundamentalmente, ya anteriormente descrito. Fuertes flujos de escorrentías se
encargaron del labrado parcial de gran parte de esta estructura en su parte
superior, en lo que actualmente se configuran como los cursos de los afamados
arroyos de la ciudad de Barranquilla. No queda claro aún, el porqué de esta
inclinación sostenida y el basculamiento, medianamente constante en términos
geológicos y estructurales. Es evidente que la actividad geológica del río y su
gran aporte sedimentario causaron el fenecer biológico de los sistemas
coralinos pre-holocénicos en conjunción con la regresión marina por efectos de
la saturación de las depositaciones fluvio-lacustres en su derredor.
Dentro de un
contexto deposicional activo y a la vez sinuoso, el río Magdalena ejerció un
control exhaustivo de todo el paisajismo geomorfológico en su tramo final y
desplazó la ambientación calcárea y coralina inherente, para posicionar la
areno-arcillosa.
La proyección
actual de la expresión geológica y geomorfológica del Magdalena se remite a su
novel desempeño como aportante de sedimentos para el fondo marino. Las obras de
Bocas de Ceniza delimitan la consolidación de sedimentos en las orillas tanto
fluviales como marinas. Esta nueva característica puede arrojar una serie de
nuevos factores y condicionamientos que encuentran un desarrollo a través de un
cañón submarino, localizado frente a su desembocadura, conocido como la “Llanura
Abisal Colombiana” (-4.800 metros).
Funcionalmente el
río Magdalena se comporta muy activo y decisorio dentro de sus balances de
aportes tanto líquidos como sólidos. Dentro de este contexto general, llama la
atención que de manera directa e indirecta, el río rige y define todas las
unidades conformacionales del paisaje geomorfológico en la periferia de su
tramo final. También determina el entorno inmediato de la orilla occidental por
su accionar fluvio-lacustre.
5. LINIEAMIENTOS GEOESTRUCTURALES ESPECÍFICOS
El manto o capa
de origen calcáreo-arenoso anteriormente descrito, está revestido de una gran
importancia tanto por su extensión en amplios sectores de la ciudad de
Barranquilla, como también por sus implicaciones estructurales y de estabilidad
que ofrece, propias de su constitución litológica y geoestructural.
Si bien dentro
del acervo de la literatura técnica aparece alguna nomenclatura para la
descripción de algunas unidades geológicas, dentro de esta propuesta no se
adoptará alguna, con el fin de no sentar bases de discusiones improductivas. El
cuerpo o manto calcáreo en cuestión, se conocía en la ciudad por diferentes
causas y motivos, más sin embargo nunca se cuestionó la extensión, proyección y
el alcance del mismo.

Figura 2. Composición orográfica geo-estructural
de la ciudad de Barranquilla y sus inmediaciones, a partir de una imagen
satelital rusa.
De acuerdo a la
figura 2, se evidencia claramente el emplazamiento de la ciudad por encima del
manto o capa calcárea. Hay escorrentías que viabilizan la tendencia del cuerpo
hacia el río Magdalena. Muchas de ellas se presentan actualmente como cursos de
aguas conocidos localmente como “arroyos”. Más al occidente se visualiza la
cornisa o liniamiento geo-estructural de las laderas del noroccidente y
suroccidente, que actúa como línea divisoria de aguas y delimita las dos
mayores cuencas hidrográficas de la ciudad y conocidas como la occidental y la
oriental.
El indicio de
estos lineamientos marca una tendencia en el tránsito del manto calcáreo
evidenciado en muchos sectores de la ciudad. A pesar de que ciertas
perforaciones mostraron la presencia de estructuras calcáreas por debajo del
cauce del río Magdalena, no se había cotejado una evidencia sensata de que
dicho manto era homogéneo por debajo del mismo. Las interpretaciones hasta esos
momentos, le concedían un carácter errático, focalizado y circunstancial a
algunas detecciones del manto en cuestión.
6. CALIBRACIÓN DEL MODELO GEOLÓGICO
El cambio de la
concepción del yacimiento de la capa o manto calcáreo-arenoso posee otra
connotación interpretativa no solamente por los efectos anteriormente expuestos,
sino que a raíz de las labores de dragado hechas en las inmediaciones de la
Sociedad Portuaria de Barranquilla realizadas por la firma MAPESA.

Foto 2. Instantánea de las labores de dragado de roca caliza coralina,
por MAPESA en frente de la Sociedad
Portuaria de Barranquilla; al fondo el puente Pumarejo.
Haciendo el
cotejamiento de las informaciones de diversas fuentes, realizando el análisis
de sus características geológicas y geomorfológicas
superficiales, considerando las perforaciones pasadas y recientes para el
estudio geotécnico del nuevo puente y teniendo en la cuenta las labores
recientes de dragado de roca caliza, tal como se muestra en la foto 2, queda en
evidencia que el tránsito, la extensión y la presencia de roca caliza en el
fondo del cauce del río Magdalena, obedece a una expresión geo-estructural
regular de la formación calcárea de nuestro interés, la cual se encuentra amplia
y regularmente difundida en gran parte de la ciudad de Barranquilla.
Como los ríos muy
rara vez en sus tramos finales, presentan niveles duros en los fondos de sus
cauces, este fenómeno se caracteriza como una “singularidad geológica”. Se
evidencia que el manto de roca calcáreo-arenoso constantemente expresa su
yacimiento en el fondo del cauce del río Magdalena, que la curva regular que
ejerce el río en su tramo final es producto de la expresión del actuar del río
con el manto calcáreo, que esta geoestructura proyecta un comportamiento
regular y estable como singularidad dentro de este ámbito y que por tanto, una
característica de este tipo puede tener repercusiones posteriores de toda
índole.
Figura 3. Perfil geológico generalizado que indica la interpretación del
yacimiento del manto de roca caliza por debajo del río Magdalena.
El autor, en
homenaje a un gran pedagogo y hombre de alta sensibilidad social como lo
fue Alfredo Rafael Correa de Andreis,
decidió nombrar dicha singularidad geológica como TAPÓN DE ANDREIS.
Es de notar que el término “Tapón” en
usanza a la rareza de su origen, es un vocablo relativo y transitorio, que
obedece a un posible limitante del curso gestacional del río.
7. CONCLUSIONES
La singularidad
geológica anteriormente descrita o “tapón hidráulico” es un hecho presente en
el tramo final del río Magdalena. Se ofrece una localización de su expresión
geológica y geomorfológica, como también un modelo de su génesis y extensión
que es menester precisar con mucho más trabajo de campo y con la consideración de
imágenes remotas y sondeos a mayor profundidad, en conjunción con análisis
ingenieriles.
Se evidencia que
por ser un estrato de conformación estable y con una apreciable dureza
constitutiva, el cual el río no puede erosionar en su extensión y anchura,
merece una caracterización y estudio de detalles acucioso y comedido con el fin
único de definir sus particularidades litológicas, mineralógicas, geológicas,
geomorfológicas, geotécnicas y estructurales entre otras. Cualquier
emplazamiento logístico a las orillas del río, labores de dragado en varias
escalas o profundidades, rellenos diversos, extensiones de márgenes, recorte de
los mismos y/o otros trabajos que
inmiscuyan el laboreo del fondo o márgenes del mismo, requieren de una
exhaustiva evaluación geológica previa.
Los planes y
proyectos de dragados del fondo del río Magdalena y en especial, aquellos
atenidos dentro de esta singularidad geológica o afectada por la misma, ameritan
un estudio hidráulico exhaustivo. Cabe recordar que cualquier cambio de
dirección de la corriente hidráulica del río puede tener consecuencias
inesperadas en las márgenes u orillas del mismo y por ende puede afectar
activos, logísticas y recursos instalados en sus litorales. Los canales de
navegación u otros elementos competentes podrían verse notoriamente limitados u
afectados, en caso de que sus diseños no amparen por los estudios adecuados
antes de ejecutar obras en su periferia. El rompimiento del TAPÓN DE ANDREIS
sin estudios previos, puede tener efectos impredecibles a mediano plazo.
Es evidente que
el parque vía Isla de Salamanca se presenta como una gran barra marina que se
configura como especie de defensa natural, contra las avenidas del mar Caribe
por efectos de vientos, corrientes marinas y por las posibles subidas súbitas o
erráticas del nivel del mismo. El activo y constante diapirismo de lodo en el
lecho marino de la pequeña plataforma continental, durante los últimos 200
años, con el aporte sedimentario del río ayudaron a consolidar un cambiante
balance de sólidos y líquidos que es menester vigilar y evaluar constantemente
al detalle, con el fin de entender y propender por la estabilidad del
ecosistema del parque y del sistema estuarino del río; en esta vigilnacia y
evaluación constantes hay que incluir la famosa barra, el estado de las
estructuras hidráulicas de su desembocadura y las de encauzamiento interior,
los caños y canales de alimentación del VIPIS, y las estructuras de todos los
proyectos logísticos emplazados en las riberas interiores.
A causa del
fuerte incremento de la velocidad del río en sus últimos 11 kilómetros, a la
aprobación de concesiones portuarias adosadas al tajamar occidental, al uso del
mismo tajamar occidental como vía de transporte de carga pesada, a la gran
cantidad de sedimentos en suspensión por parte del río y considerando los dos
eventos de deslizamientos de masas que afectaron a los tajamares de Bocas de
Ceniza (en 1936 y 1963), es imprescindible adelantar un estudio patológico
estructural del estado y estabilidad de los Tajamares (en especial el
occidental) y otro de seguimiento constante de la morfología y variación del
sistema de sedimentación externo, conocido como La Barra.
Ing. MSc Víctor Hugo Marenco Boekhoudt

